Por Angel K. - Empresario

A fines de setiembre de 2009 mi familia debió asumir una dolorosa situación: un hermano muy enfermo, que venía luchando valerosamente con su cruel enfermedad y mamá, que en silencio venía sufriendo, como solo una madre puede hacerlo ante el dolor de ver a su hijo sufrir.

Ella comenzó a sentir malestares que día a día se complicaban un poquito más. Fue entonces que comenzamos con estudios más profundos y lo brutal llegó a mediados de octubre, cuando llevé el sobre con el resultado de la biopsia al médico. Lo abrió y sin mediar palabras me dijo: - a tu mamá, le quedan 40 días. Hay que internarla ya en terapia intensiva, no hay más por hacer. Mi reacción fue de estupor, de terror, de un dolor indescriptible. Era mi madre, esa persona vital, imprescindible, llena de vida, llena de amor, fuente de consuelo y asistencia para todo el que sufría. ¿Cómo decirle ?mamá, tenemos que internarte en terapia?? Ella me dijo ?hijo, por favor, ayudame a encontrar algo que me calme el dolor".

Mi padre hacía 20 años que había fallecido. Sentí verdadera desesperación. Comprobé que el Señor jamás nos abandona; está esperando a sus hijos para consolarnos, guiarnos.

Había algo que estaba claro: a terapia ¡no! Un sacerdote de los que siempre están cuando se los necesita me dijo: ?hay una opción, un equipo médico que hace un apostolado en estos casos. Fui, me confirmaron el diagnóstico, y les aclaré: si la voluntad del Señor es llevarla nosotros queremos que esté en su casa, que reciba todo el amor que podamos darle, que no esté sola. El doctor me advirtió: tendrán al menos dos semanas libres de dolor, y luego hará falta ayuda especializada, pero siempre en su casa. Me dejó cinco números de teléfono. Nunca estarán sin la asistencia del equipo, ella se irá en paz y con una sonrisa. Así fue. Lo más hermoso fue que pese al dolor nosotros pudimos darle y recibir todo el amor que hay entre una madre y sus hijos. El amor es la mejor medicina para el dolor y el enfermo siempre desea estar en su lugar, al calor de su hogar.